La autodefensa es la capacidad de los seres vivos de mostrar la conciencia y la aptitud para frustrar y eliminar, mediante sus propias fuerzas, toda clase de amenaza o ataque dirigido contra ellos.
Es la única vía de existencia para todo ser vivo. Es la lucha de un ser por garantizar su propia seguridad y liberarse. Para la especie humana y la sociedad es una conciencia: la conciencia de defenderse, protegerse, darse existencia y hacerla perdurable. También puede interpretarse como una línea de vida, su organización y su conciencia moral-política.
No consiste únicamente en defenderse ante ataques que contienen violencia. Defenderse frente a ataques ideológicos, culturales y dirigidos contra las creencias constituye la esencia de la autodefensa.
El ser humano sabio definió la autodefensa como «la cuestión más fundamental de conciencia, organización y acción». Es la conciencia de ser uno mismo y poder defenderse. También Sócrates, al enseñar «conócete a ti mismo», señala la necesidad de la autodefensa. O podemos decir que colocó el paso de «conócete a ti mismo» en la base de la autodefensa. Mientras avanzamos por el camino de convertirnos en individuos de la nación democrática, lo más correcto es contemplar la autodefensa como un principio irrenunciable.
Si concretamos aún más la conciencia de la autodefensa en algunas de sus dimensiones, podremos ver que desempeña un papel principal en el mecanismo mediante el cual nuestro universo se da existencia y la hace perdurable. Hablamos de un universo vivo. Nuestro universo posee una forma de movimiento que funciona continuamente. Nuestra galaxia cuenta con toda clase de diversidad cromática, y entre esa diversidad existe una armonía. Se afirma que nuestra galaxia se mueve en forma de brazos espirales. Está en movimiento con una velocidad y una armonía muy superiores a nuestra percepción y a cuanto percibimos. Quizá se encuentre en posición de defenderse de un peligro que pudiera llegar del vacío del espacio y el tiempo. Mientras nuestra galaxia permanece junto a nosotros como un tesoro que espera ser descubierto, podemos examinar los mecanismos de defensa de los seres vivos que hay en nuestro universo.
No basta por sí solo con abordar la autodefensa como un reflejo natural de estímulo y respuesta que muestran los seres vivos para proteger su existencia. Junto con estas características básicas, será útil observar desde esta perspectiva el curso de desarrollo de la especie humana.
Las características más fundamentales que distinguen a la especie humana de otros seres pueden enumerarse así: pensamiento, habla, diseño, fabricación de herramientas, socialización, creación de significado, etcétera. El desarrollo de estas características en el ser humano se produjo como resultado de un largo proceso evolutivo de millones de años. Debemos considerar la socialización como un importante mecanismo de autodefensa inherente a la especie humana. La socialización, que expresa la coexistencia consciente, tiene un significado imprescindible para que la especie humana pueda sostener su existencia. Ha sido la creación más fundamental del ser humano para afrontar toda clase de ataques y dificultades de la vida.
La socialización es la condición de existencia de la especie humana
En el curso del desarrollo de la humanidad, el ser humano sabio considera «la socialidad como condición de existencia de la especie humana». El desarrollo del sistema estatista y orientado al poder impuso la concepción de la violencia y la fuerza. Con el paso a la sociedad de clases, la explotación de un sexo por el otro condicionó la explotación de la naturaleza, los animales y todos los valores humanos. Para individuos o sociedades no podemos considerar lícito ningún tipo de guerra, salvo la guerra de defensa necesaria. Las guerras libradas con la mentalidad del Estado y el poder siempre han traído a la sociedad catástrofe, maldad y destrucción. Recurrir a la fuerza (la guerra) sólo adquiere sentido cuando no queda ningún otro camino para proteger la propia existencia, libertad y dignidad. En este sentido, podemos señalar que las guerras populares revolucionarias libradas desde la historia hasta nuestros días, y que siguen librándose, expresan en su esencia la autodefensa.
En las condiciones actuales, la autodefensa es la piedra de toque para darse existencia. No parece posible que un individuo, una sociedad, un grupo, un sistema o un ser vivo pueda sostenerse sin un mecanismo de autodefensa. Por ello es importante librar la lucha activa por la liberación en todos los ámbitos y momentos de la vida, y dar continuidad a la lucha por preservar, en sus dimensiones estructural y semántica, la conciencia de libertad dentro de su propia continuidad.
