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Fuerzas de defensa del pueblo de Kurdistán

Kurdistán es una imagen viva e infinita: valles profundos, montañas rebeldes, riscos sin fondo, pastos de altura interminables, aguas que dan vida, bosques que resisten desde hace años y una tierra que alimenta a miles de seres vivos.

La geografía es una realidad que crea la personalidad, la existencia y la formación del ser humano. En su propia tierra y geografía, las personas adquieren identidad, cultura y arte. Las tierras y montañas habitadas por el pueblo kurdo también han definido su identidad.

Avaşîn es parte de esta tierra y esta geografía; ha dado vida a miles de seres y se ha convertido en su hogar. Vecina de Cîlo y Çarçella, así como de Zap y Şemzînan, ha acogido en su seno muchas leyendas y pueblos antiguos.

Para protegerse y defenderse de numerosas guerras y ataques, el pueblo kurdo hizo de las montañas su morada. Trabajó y derramó su sudor sobre esta tierra y en estas montañas. De ellas obtuvo la inspiración para una cultura y un arte que cautivan a las personas. Con trabajo y conciencia embelleció aún más esta tierra e hizo cuanto estuvo en sus manos para proteger y enriquecer su suelo fértil.

A lo largo de la historia, Kurdistán abrió sus brazos no solo al pueblo kurdo, sino también a numerosas naciones, civilizaciones, religiones y pueblos. Para defenderse, esos pueblos antiguos construyeron murallas, refugios y albergues inaccesibles en las cumbres de las montañas. Como demuestra la historia, ¿acaso defenderse no es llegar a ser uno mismo?

Se dice que el ser humano se encuentra allí donde trabaja y derrama su sudor, porque entonces toma conciencia de sí mismo. A medida que crece esa conciencia, todo cobra sentido. Con el sentido llega la belleza y se desarrolla la lucha por alcanzar el objetivo. Entonces comienza el maratón de la persona consigo misma.

Avaşîn es una geografía que da testimonio de esta verdad. Con la lucha guerrillera conquistó un nuevo lugar en la historia; así como fue hogar en épocas pasadas, hoy también ocupa un lugar importante en la lucha de la guerrilla. Testigo de innumerables gestas y actos de valentía, Avaşîn se ha convertido en la tierra de las raíces y la morada de los mártires.

Quizá no se trate de una historia lejana, pero ¿no fue Avaşîn quien dio vida a Cumalî, Çavrê, Mahir, Ekin, Diyana, Medenî, Hêmîn, Arnos, Gaffur, Rahîme, Zerdeşt, Şiyar y Nûcan? Dijimos que la geografía forma el carácter. Precisamente aquí, al hablar de estos compañeros caídos, vemos los valores creados por Avaşîn. Aquellos héroes, y muchos otros, fueron tan indómitos y resistentes como ella. Estar con ellos es beber, tocar y respirar el agua, la tierra, la piedra y el aire de Avaşîn. Ser de Avaşîn era ser guerrillero. Ser Hêmîn era permanecer solo durante días junto a los compañeros caídos y resistir. Ser Medenî era sostener la voluntad de triunfar y alcanzar la victoria pese a toda dificultad. Ser Arnos era abrazar la vida con todas sus dificultades y su belleza. Ser Diyana era tocar el corazón de los compañeros. Ser Ekin era convertirse en monumento de gran valentía y humildad. Ser Cumalî, Çavrê, Mahir, Amara, Adîfe, Devran, Ernesto, Delîl, Serhed, Sarya, Botan y Özgür era resistir ante la tecnología que el enemigo empleaba sin cesar y desesperadamente, y permanecer unido a la esperanza. En suma, era hacerse uno con los compañeros de camino en el viaje de la victoria y la esperanza y correr con ellos hacia mañanas libres.

Si hoy podemos caminar correctamente por este sendero, mientras nuestra historia y nuestros compañeros arraigados en la madre tierra nos acompañen, jamás caeremos de espaldas ni tropezarán nuestros pies con obstáculo alguno.