HPG

Fuerzas de defensa del pueblo de Kurdistán

Un viaje desde la cuna dorada hasta el entrechocar de las espadas

En esta tierra, las celebraciones tenían lugar en el seno del llanto.

La muerte era molida en atardeceres sin amparo, y los lamentos se perdían en sus valles profundos. Pese a toda la opresión y la tiranía, las madres de esta tierra plantaban retoños revolucionarios en el suelo de la libertad de la patria. En las noches silenciosas, los padres susurraban al oído de sus hijos las historias de los héroes. Las jóvenes y los jóvenes de esta tierra crecían con la idea de la libertad y acogían en sus sueños el anhelo de la revolución. En las montañas, sus revolucionarios vestían el ropaje de la libertad, se pertrechaban con armas y equipos y descendían al campo de batalla por la causa.

 

«La cumbre de su vida»

 

En la aldea de Aşmê, perteneciente a Kobanê, nació un niño. Canfeda Welat, cuyo nombre era Abdullah Hemo, creció en el seno de una familia patriótica, y así comenzó su viaje desde las canciones de cuna hacia el combate. Durante su juventud, su hermana se incorporó a la Revolución de Rojava. Con la incorporación de la camarada Nûpelda, también crecieron la búsqueda y la inquietud de Canfeda. Tras luchar durante un tiempo contra las bandas del ISIS, en 2017 puso rumbo a las montañas libres. En lo alto de sus cumbres contempló con una mirada nacida del corazón la belleza de su patria y renovó su aliento orgulloso con el amor al pensamiento apoísta.

 

El compromiso con la causa

 

Recibió su formación básica en la región de Garê y adquirió importantes experiencias históricas. Canfeda tenía un carácter sereno y modesto, profundamente ligado a su deber. Con su firmeza de principios conquistó un lugar precioso en el corazón de sus camaradas. Estar al frente en cada tarea y responsabilidad, y actuar con espíritu de sacrificio, era su principio de vida. Se esforzó incansablemente por ser digno de los mártires de la causa de la libertad y culminó con éxito todos los trabajos que se le encomendaron. Cada vez que recordaba el dolor de su pueblo renovaba su promesa: a Kobanê, fortaleza de la resistencia; a las madres de Kurdistán; y a su Líder, para sacar esta causa del ámbito de los sueños y convertirla en realidad.

 

Sueños resquebrajados

 

Él gritaba libertad, y en su garganta resonaba una gran acción. Su acción más grande era su vida regida por principios. Con su grito desataba el nudo de la vida y escribía con sus propias manos el destino de los niños de su pueblo: niños que habían perdido su infancia en sueños del amanecer; niños que habían vendado sus propias heridas; niños cuyos sueños se habían resquebrajado, como las palmas de sus manos, por el dolor de verse privados de identidad. Con una pluma cuya tinta era sangre, escribió el destino de la libertad de la humanidad. Con la fuerza que recibía de su Líder, no se apartó ni un instante de la vida de la organización.

 

La despedida es un comienzo

 

Canfeda Welat trabajó durante largos años en la región de Garê y asumió numerosas responsabilidades. Como joven comandante, desempeñó un papel de vanguardia en muchas labores. El 13 de agosto de 2021 alcanzó el martirio junto a su camarada Çiyager Qehreman a consecuencia de los ataques aéreos de los ocupantes. Con su corazón se fundió con la humildad de la tierra sagrada de las montañas de Kurdistán, apoyó la cabeza sobre el pecho de la patria e hizo eterna su vida.

 

El espíritu también alza el vuelo

 

Cada mártir de la patria es una flor eterna que no espera la lluvia ni espera ser plantada. La plantan las manos de sus camaradas y la riegan las lágrimas de las madres. Sus espíritus vuelan a cada instante por los cielos de Kurdistán y envían saludos a quienes siguen sus huellas: quienes han emprendido el camino con el amor de los Derwêşes.